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miércoles, 20 de mayo de 2015

Dajla.People in action



18 al 23.03.2015
De las cosas más agradables que me han ocurrido en Dajla, ha sido conocer a Balali, un artista y electrónico autodidacta, con mucho talento. Frente a un enorme y exacto retrato que pintó en una pared, a partir de una foto de carnet, le pregunto que cómo lo hizo. Me contesta que empezó por el pelo y fue bajando (wao! Qué sentido mental de la proporción!)

Me dice un colega que he sabido “engañarle” para entrar en su casa. Porque nos recibe en la puerta pero él es muy reservado y nadie cree que podamos pasar de la entrada. Y ahí yo le propongo que nos retratemos mutuamente. Retrato, té, charla. Estupendo. Quedo otro día porque quiero dibujarle en su estudio. Pero esta vez no paso de su taller de electrónica. Y me saca allí, apoyados en la pared, varios de sus cuadros. Es un tío increíble.

En otro momento me abordan dos albañiles pidiéndome que les haga una foto. Pero yo les dibujo. Y sus colegas se mueren de risa con el parecido. Me han quedado clavados.
Y vuelvo a visitar a  Javier Arango, enciscado en su mural y le echo una mano. También retrato al guardia de seguridad que me lo agradece mucho.

Otro día dibujo a comerciantes del mercado. Y hay mucha diversión con los parecidos. Unos jóvenes me invitan a té y me piden que les retrate también. Pero cuando voy a colorearlos uno ha desaparecido. Y contesta por el móvil que le ponga los colores que quiera.
También me paro en el reparto de butano, con las mujeres rodando las bombonas con el pie, el carrito del reparto y esas cosas.

Y con esto acaban unos sabrosos días en Dajla.







viernes, 15 de mayo de 2015

Dajla. Apuntes urbanísticos



18 al 23.03.2015
En el resto de wilayas lo reconocen: Dajla es la más bonita. Es como un inmenso pueblo, o una sucesión de ellos, que son sus dairas, pero bien formado. No se ve un trazado arbitrario ni fuera de control. Las jaimas se distribuyen dando esa sensación de sosiego que siempre recibimos de lo clásico, de lo tradicional.

Salgo a dar un paseo. Observo la daira (en este caso, el ayuntamiento). Otro edificio singular. Con sus cupulitas, su patio, su arbolado. Alivia encontrar árboles con cierta frecuencia. Luego me pongo a dibujar un corral de adobe, acostumbrado ya a aquellos hechos de chapas y mallas como los de Bujdur. Tanto adobe y arena, me llevan irremediablemente al mundo bíblico. Y me gusta.
Me rodean los chavales y no me dejan; están de vacaciones. Tengo que decirles que se pongan enfrente para un retrato. Me escriben sus nombres en el cuaderno. Les encanta participar.

Esa disposición de las casas, de las jaimas, que se agrupan formando núcleos más o menos separados, me parece muy acogedora. Y también la composición de cada jaima, compacta, cerrada, abierta al cielo en el patio interior. De aspecto muy distinto a las que se organizan sin muros de Agti, mi daira en Budjur. 

El cementerio es especial. Parece que en un principio estaba a las afueras. Pero a medida que lo rodeó la wilaya fue necesario cercarlo. Y así consigue el suficiente clima de recogimiento, estando, como está, en una zona de paso. 

También me choca ese edificio grana con cúpulas, donde mi colega el artista mexicano, Javier Arango, está pintando un mural. Le llaman el Club. Es como el salón de usos múltiples. Desde congresos a fiestas.

Hay un oasis en mi daira y se ha acondicionado, montando una cafetería-terraza, que solo se usa en el festival de cine del Sahara, Fisahara. Porque la gente de aquí no tiene por costumbre ir a cafeterías ni restaurantes. Se lo arreglan muy bien intercambiando visitas con té.

De lejos, la wilaya tiene un aspecto parecido a las demás. De enorme pueblo, todo de casas bajitas, en medio del desierto. Y como en las demás, la gente sale a pasear al desierto al atardecer(observad que junto al camino izquierdo de mi dibujo hay dos mujeres). Aquí me dicen que sahara significa campo para los saudíes.








viernes, 8 de mayo de 2015

Dajla. En la jaima de Mohamed Ali (desde la de Fede Guzmán, en Madrid)

Hoy cuento mi viaje y comento mis dibujos en persona y anuncio la preparación de un crowdfunding para la edicion del libro Viajero en Tindouf
Será en la jaima que ha montado Fede Guzmán en el Palacio de Cristal del Retiro Madrileño a las 18:30h





18 al 23.03.2015
Al llegar a casa de Mohamed me atrae poderosamente su muro de adobe. Mientras dibujo se me cerca una de sus hijas que observa con mucha atención mi trabajo. Al otro lado de la callejuela está la casa de la abuela, que se aprecia a través de la pared caída. Están de obras.
Hay siroco cuando dibujo desde una de las esquinas del patio. Al día siguiente dibujo desde la otra esquina, cen una mañana calma y radiante. La jaima (casa) de Mohamed Ali es la tradicional. La gaitun y la daar enfrentadas en un patio cuadrado. En uno de los lados del muro, está la puerta. En el opuesto las dependencias: cocina, baño, almacén.
El huerto de Mohamed es también una preciosidad. Ahora no tiene nada cultivado. Pero ese murete y su reducido tamaño son de lo más evocador.
Nuestro anfitrión nos lleva a las dunas más próximas. Arena fina y sin piedras. La puesta de sol vela el color de la arena y los corrales de cabras forman una misteriosa escenografía.
En otra ocasión le retrato a él y a otra de sus hijas. Como muchos hombres aquí, tiene poco trabajo. Y nos presta su tiempo llevándonos aquí y allá. Es un hombre de cabeza despejada y conversación agradable, con el que hablamos de muchos temas.
















jueves, 30 de abril de 2015

Dajla. Un paseo con Charo


Cuando transcribo mis apuntes a esta entrada, leo:
“La ONU decidió este martes mantener sin cambios durante un año más su misión en el Sáhara Occidental…Y, por tanto, seguirá sin tener entre sus tareas la supervisión de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, una rareza dentro de las misiones de la ONU.”
Llevan 15 años con su misión… Yo creo que estas cosas, no hay mente sana que las entienda.

18.03.2015 
Nos levantamos pronto para reunirnos con el convoy que va a Dajla. Dajla es la wilaya que queda más lejos. Separada de las demás por lo que hoy, con la carretera, son dos horas, pero hasta hace no mucho, suponía de cuatro a seis horas a través del desierto.
Su lejanía hace que los cooperantes y extranjeros en general, solo podamos desplazarnos allí dos veces  por semana, en convoy escoltado. Y también ha influido en la despoblación de la más bonita de las wilayas.
Charo Escobar nos lleva a Dajla y nos pasea por algunos de sus sitios. Visitamos el hospital que nos enseñan con mucha amabilidad. Como siempre. Me choca el parapeto de malla que protege a una incipiente palmera frente a la puerta. Al lado derecho está la escuela de enfermería. También me llama la atención el recinto de espera para urgencias. Pero sabemos cómo son las visitas. Siempre rápidas.
Más tarde vemos la Escuela Coránica. Un edificio muy singular, como los hay en Dajla. Estoy algo cohibido por estar inmerso en un centro musulmán. Me siento un poco intruso, pero es cosa mía. Cosa de novato. La gente de allí nos trata con su calidez de siempre.
Charo se tiene que marchar con la expedición de vuelta. Ha estado dos horas con nosotros. Y os deja en casa de Mohamed Ali, donde estaremos hasta que salga el próximo convoy.