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jueves, 30 de abril de 2015

Dajla. Un paseo con Charo


Cuando transcribo mis apuntes a esta entrada, leo:
“La ONU decidió este martes mantener sin cambios durante un año más su misión en el Sáhara Occidental…Y, por tanto, seguirá sin tener entre sus tareas la supervisión de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, una rareza dentro de las misiones de la ONU.”
Llevan 15 años con su misión… Yo creo que estas cosas, no hay mente sana que las entienda.

18.03.2015 
Nos levantamos pronto para reunirnos con el convoy que va a Dajla. Dajla es la wilaya que queda más lejos. Separada de las demás por lo que hoy, con la carretera, son dos horas, pero hasta hace no mucho, suponía de cuatro a seis horas a través del desierto.
Su lejanía hace que los cooperantes y extranjeros en general, solo podamos desplazarnos allí dos veces  por semana, en convoy escoltado. Y también ha influido en la despoblación de la más bonita de las wilayas.
Charo Escobar nos lleva a Dajla y nos pasea por algunos de sus sitios. Visitamos el hospital que nos enseñan con mucha amabilidad. Como siempre. Me choca el parapeto de malla que protege a una incipiente palmera frente a la puerta. Al lado derecho está la escuela de enfermería. También me llama la atención el recinto de espera para urgencias. Pero sabemos cómo son las visitas. Siempre rápidas.
Más tarde vemos la Escuela Coránica. Un edificio muy singular, como los hay en Dajla. Estoy algo cohibido por estar inmerso en un centro musulmán. Me siento un poco intruso, pero es cosa mía. Cosa de novato. La gente de allí nos trata con su calidez de siempre.
Charo se tiene que marchar con la expedición de vuelta. Ha estado dos horas con nosotros. Y os deja en casa de Mohamed Ali, donde estaremos hasta que salga el próximo convoy.


jueves, 16 de abril de 2015

Picnic en el desierto



09/03/2015
Acompaño a Shabu a recoger su diploma por el curso de celiaquía que ha hecho en el hospital de Rabouni. Después del acto, los participantes en el curso organizan una comida en la zona de Sabti, a la que estoy invitado. Es mi primera experiencia en pleno desierto. Lo primero que aprendo es que allí hay zonas con árboles. Simplemente, no había caído en esa posibilidad.
El jamal  que eligen da una sombra magnífica. Un enrejado combina deliciosamente la brisa y la sombra.  Las chicas se han puesto a hacer la comida mientras el coche que nos ha traído vuelve con la remesa de chicos. Hay quien se da una vuelta por las llanuras arenosas hasta otro majal, supongo que gozando la libertad del desierto. A mí me aconsejan que no me aleje solo. Y me pongo a observar al grupo bajo el árbol. Luego me acerco a los chicos mediante el dibujo. Los saharauis son muy amables, pero de entrada suelen mantener un punto de reserva. Les gustan mis retratos y hacen bromas. Luego hemos comido arroz con camello (su carne preferida).
Las chicas van a pasear hasta sombra próxima mientras unos chicos recogen y otros dormitan la siesta.
Luego ha venido el té. Amrabih airea el carbón, mientras el agua se calienta en otras ascuas.
La última fiesta visual es la gasolinera en la que repostamos al volver.